Lenguas con reconocimiento autonómico en España
Los sucesivos
gobiernos españoles han tratado de dar un estatus oficial en la Unión Europea a
las lenguas de las comunidades autónomas de España, catalán, gallego y vasco. La 667ª reunión
del Consejo de la Unión Europea en Luxemburgo el 13 de junio de 2005, decidió autorizar un
uso limitado a nivel europeo de las lenguas reconocidas por los Estados
miembros distintas de los idiomas oficiales de trabajo. El Consejo otorgó el
reconocimiento a "idiomas distintos de los idiomas mencionados en el
Reglamento no 1/1958 que estén reconocidas por la Constitución de un Estado
miembro en todo o parte de su territorio o cuyo uso está autorizado por
ley". El uso oficial de estas lenguas sería autorizado sobre la base de un
acuerdo administrativo celebrado entre el Consejo y el Estado miembro requirente.
Aunque el vasco, el
catalán, y el gallego no son oficiales en toda España, sino cooficiales en sus
respectivas regiones, de conformidad con la Constitución española, tienen derecho a
beneficiarse de su uso oficial en las instituciones de la UE en los términos de
la resolución del Consejo de la Unión Europea del 13 de junio de 2005. El
gobierno español accedió a las disposiciones en materia de idiomas.
El estado del
catalán, hablado por más de 9 millones de ciudadanos de la UE (1,8% del total),
ha sido objeto de debate en particular. El 11 de diciembre de 1990, el uso del catalán
fue objeto de una Resolución del Parlamento Europeo (Resolución A3-169/90 de
idiomas y la situación del catalán [OJ-C19, 28 de enero, 1991]).
El 16 de noviembre de
2005, el presidente, Peter Straub, del Comité de las Regiones firmó
un acuerdo con el embajador español en la UE, Carlos Bastarreche Sagües, que aprobaba el
uso de las lenguas regionales españolas en una institución de la UE por primera
vez en una reunión sobre ese día, con servicios de interpretación por
intérpretes de la Comisión Europea.
El 3 de julio de 2006, la Oficina del
Parlamento Europeo aprobó una propuesta por parte del Estado español para que
los ciudadanos pudieran hacer frente al Parlamento Europeo, en vasco, catalán y
gallego, dos meses después de su rechazo inicial.
El 30 de noviembre de 2006, el Defensor del Pueblo Europeo, Nikiforos Diamandouros, y el embajador español
en la UE, Carlos Bastarreche, firmaron un acuerdo en Bruselas para
permitir a los ciudadanos españoles dirigir sus quejas al Defensor del Pueblo
en vasco, catalán y gallego, los tres idiomas cooficiales en España.18 Según
el acuerdo, un organismo de traducción, que se crearía y financiaría por el
gobierno español, sería el responsable de la traducción de las quejas
presentadas en estas lenguas.
Fuente: wikipedia
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